Mostrando entradas con la etiqueta cinedistorsión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cinedistorsión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de noviembre de 2010

FIN DE CICLO "CINEDISTORSIÓN"

Un passeig abans del migdia (un paseo antes del mediodía)

El viernes 12 finalizamos el ciclo "Cinedistorsión" con el documental "San Clemente" de Raymond Depardon y con el estreno del cortometraje "Un passeig abans del migdía" del catalán Ricard Vives, una aproximación a la locura desde el punto de vista de un anciano que sufre una distorsión espacio-temporal que le imposibilita para ver las cosas que le rodean desde un punto de vista objetivo. Una excelente pieza sobrada de creatividad y rodada con un presupuesto infimo en 2010, mordaz, acida y con unas divertidas interpretaciones de Eduard Fisas y del pintor barcelonés Pau Nubiola (Finisterrae).



"Un Passeig abans del Migdia es una historia inclasificable, donde todo, realidad y ficción, presente y pasado, se mezclan en un relato terrorífico del paso del tiempo, y de las cosas que nunca cambian."

_Ricard Vives_

















dirección: Ricard Vives

guión: David Rodríguez

director de fotografía: David Rodríguez

montaje: Xavier Vives

script: Xavier Vives

operador cámara: Jesús Santos

caracterización: Begonya Martínez

producción: Xavi Pujals, Patricia Manresa

sonido directo: Gerard Borràs

dirección de arte: Mónica Oset

música: Ramón Olesti

post-producción de sonido: Olesti, música y sonido

padre: Eduard Fisas

hijo: Pau Nubiola


sábado, 16 de octubre de 2010

5ª DISTORSIÓN


SAN CLEMENTE (1982)
En el año 1978 se eleva al parlamento italiano el proyecto de la Ley 180, que dejaba fuera de vigencia la antigua ley de 1904. Esta ley establece lo siguiente: se prohíbe la internación de pacientes en hospitales psiquiátricos (por ende la construcción de manicomios es un sin sentido y se promueve la abolición de los ya constituidos); cada región italiana debe implementar un programa de salud que promueva la reinserción social; la construcción de una red de servicios de salud mental en cada región; la recuperación de los derechos civiles; la ruptura en el código italiano de la asociación de locura y peligrosidad y la abolición de las leyes de represión de internación psiquiátrica.
Poco antes de entrar en vigor esta ley, el cineasta francés Raymond Depardon filmó un documento de gran valor histórico y sociológico en el manicomio de San Clemente en Venecia. Equipado con una cámara de 16mm y una sonidista, Depardon deambula con su cámara entre los muros de cemento de San Clemente filmando el devenir de los pacientes que, abandonados a su suerte, viven en sus bucles y paranoias particulares. Realmente los pacientes parecen ser los únicos pobladores de la isla, apenas vemos a los doctores y cuidadores, y es que en San Clemente se palpa la dejadez y la angustia de un sistema mortecino, excluyente y casi penitenciario. No en vano, el documental se abre con una reunión entre doctores y familiares en la que estos critican abiertamente la displicencia del centro hacia los pacientes. Unos pacientes que no existen, que de alguna manera están fuera de este mundo. Destacar la escena en que un grupo de pacientes salen a pasear por las calles de Venecia en pleno carnaval y son fotografiados por un joven francés. Cuando el joven pregunta donde puede enviar las fotos, una de las pacientes solo sabe decir San Clemente, pero no sabe dirección, ni distrito, para ella solo es San Clemente y fuera de sus muros todo es desconocido y volátil.
Depardon demuestra ser un realizador de gran intuición, en sus documentales no hay artificios no diegeticos, no utiliza voz en off, ni siquiera se muestra frente a la cámara como otros documentalistas más egocéntricos. La presencia de Depardon se intuye gracias a las muestras de humanidad de los personajes que se acercan a la cámara voluntariamente y nunca coaccionados por la situación, pues el objetivo de Depardon parece flotar por el espacio, siempre discreto y expectante ante la realidad pura e irrepetible que solo se presenta un segundo ante nosotros. La cámara recoge y muestra, dar un sentido y contextualizar la información que se nos ofrece, es cosa nuestra.
Cerramos este ciclo sobre la locura en el cine con el que creo que es uno de los documentos más impresionantes jamás filmados sobre la locura, no solo mental, sino social e institucional. Un documento para reflexionar sobre los niveles globales de cordura y sobre la discriminación y reclusión de aquello que no entendemos y que nos es ajeno. Una guinda para un pastel que esperamos repetir, pues este viaje a través de los intrincados mecanismos psicológicos humanos es tan alocado y desconocido como nuestra propia existencia, y la resolución de estos enigmas tiene visos de durar mucho, mucho tiempo...
David Rodríguez Muñiz
Un cuento oriental relata la historia de un hombre que andaba enfrentándose con una serpiente. Un día que nuestro hombre dormía, la serpiente deslizándose por su boca entreabierta fue a colocarse en su estómago y desde allí se dedicó a dictar su voluntad a aquel desgraciado, que, de este modo, se convirtió en su esclavo. El hombre se encontraba a merced de la serpiente: no era dueño de sus actos hasta que, un buen día, el hombre volvió a sentirse libre: la serpiente se había marchado. Pero de repente se dio cuenta de que no sabía qué hacer con su libertad. Durante todo el tiempo en que la serpiente mantuvo sobre él un dominio absoluto, el hombre se acostumbró a someter por completo su voluntad, deseos e impulsos a la voluntad de la serpiente, y por ello había perdido la voluntad de desear, querer y actuar con autonomía. En vez de la libertad, sólo hallaba el vacío… pero con la partida de la serpiente perdió su nueva esencia, adquirida durante su cautividad, y solo fue necesario que aprendiera a reconquistar, poco a poco, el contenido precedente y humano de su vida."
"La analogía entre esta fábula y la condición institucional del enfermo mental es sorprendente: parece ilustrar en forma de parábola, la incorporación por parte del enfermo mental de un enemigo que le destruye con la misma arbitrariedad y la misma violencia que la serpiente de la fábula ejerce para subyugar y destruir al hombre. Pero nuestro encuentro con el enfermo mental nos ha demostrado, además, que en esta sociedad "todos somos esclavos de la serpiente", y que si no intentamos destruirla o vomitarla, llegará el momento en que nunca más podremos recuperar el sentido humano de nuestra vida.”
Marcelo Rodriguez Ceberio (Perceptivas Sistémicas)
Artículo: David Rodriguez Muñiz
Cartel: Esti Zumake


domingo, 3 de octubre de 2010

CINEDISTORSIÓN: Proyecciones

1ª DISTORSIÓN


Miércoles 13 21:00 (3 euros: butaca + consumición)

EL QUIMÉRICO INQUILINO (THE TENANT)

El miércoles 13 de octubre Lumiere & Lumiere inaugura el ciclo “Cinedistorsión” con una inclasificable y arriesgada película de Roman Polanski. “El quimérico inquilino” rodada en 1976 y estrenada en el festival de Cannes el mismo año en el que “Taxi driver” se hizo con la palma de oro, fue considerada en su momento como un fracaso de público y crítica, sin embargo el tiempo ha colocado en su sitio esta retorcida visión sobre la locura y la obsesión y hoy está considerada uno de los mayores aciertos en la carrera del realizador polaco.

Basada en la novela del polifacético y surrealista Roland Topor (fundador junto con Jodorowski y Arrabal del grupo pánico) “Le locataire quimerique” cuenta el infausto devenir de Trelkovski, un inmigrante polaco que alquila un apartamento en la parisina rue Piyrénées. Poco a poco, las relaciones con los vecinos y su obsesión por la trágica desaparición de la antigua inquilina, le irán sumergiendo en una espiral de extrañas visiones, recelos y malentendidos que harán de su vida una grotesca trampa que adquiere las precisas dimensiones de un agobiante apartamento.

Pocos como Roman Polanski, que vivió en primera persona la deportación de miles de judíos a los campos de concentración nazis, han sabido radiografiar con tanta precisión los intrincados laberintos de la mente humana y de condensar en espacios casi ínfimos la realidad distorsionada de un enfermo mental, el inquietante drama que se produce cuando la realidad y la ficción se funden como oleos en un lienzo.

Destacar también la excelente fotografía del film a manos de Sven Nysvist (Persona), los laberínticos decorados del edificio decimonónico donde se desarrolla la acción, la ténebre y melancólica musica de Philipe Sardé y la perfecta planificación técnica de este relato cíclico que pone manifiesto la terrible idea de la historia circular, del eterno retorno del tormento.

“Una historia de terror realmente actual, tan estrechamente enrollada sobre sí misma, tan fría y mortal como una serpiente en la cama.” _John Collier_


David Rodríguez Muñiz