
Película de un dramatismo demoledor. Una pequeña píldora que contiene toda la perversidad de la que el ser humano es capaz y que debemos tragar aunque nos cueste, porque a pesar de su dureza, nos cuenta una historia verdadera.
Basada en la novela "Push", de Shappire, narra la historia de Clareece 'Precious' Jones (Gabourey Sidibe), una adolescente negra y de enormes dimensiones a la que los continuos desprecios de su madre (Mo’Nique) le han convertido en una joven retraída y analfabeta que se aisla en la última fila para pasar desapercibida a pesar de su enormidad. Su inadaptación en la escuela y un nuevo embarazo le abren una puerta nueva, el ingreso en una escuela alternativa donde su nueva profesora intenta ayudarle a salir de su refugio al fondo de la clase y encontrar su lugar en el mundo.
Este film independiente cuenta con los ingredientes suficientes para que la crítica se fije en él y se distancie de los telefilmes de sobremesa que suelen abarcar este tipo de dramas. Aunque la película es un cóctel de situaciones aberrantes que llegan incluso al corazón del espectador más indolente (obesidad morbida, maltrato físico y psicológico, embarazos no deseados producto del una relación incestuosa...y un sinfín de tragedias más que dejan el corazón arrugado como una pasa), el director Lee Daniels intenta que el espectador empatice con Precious en todo momento utilizando una voz en off para narrar sus sentimientos y acercarnos más a ella, sin quedarse en el simple hecho de mostrar una historia desagradable. Dirigida con una gran sensibilidad intenta aportar algo de belleza a una historia horrible y consigue suavizar la crudeza trágica zambulléndose en la fantasía de la protagonista, que justo en los momentos más desagradables, se pierde en sueños donde se ve a si misma como una estrella glamurosa. De esta forma el director ahorra al espectador las secuencias más morbosas.
A pesar de ser una producción de bajo presupuesto hay que destacar la expectativa y publicidad que aportan dos apariciones estelares: Mariah Carey en el papel de asistenta social y Lenny Kravitz en el papel de enfermero. Ambos tienen un papel amable y bondadoso en la película, representado la parte más dulce, y es que no es la primera vez que estrellas de la música participan en films cargados de buenas intenciones.
Pero lo más destacable sin duda alguna son las mágníficas actuaciones de las

Pero sin duda alg

Una realidad incómoda que supera cualquier pesadilla que podamos imaginar pero que, pese a todo, propone un mensaje esperanzador. Gracias al esfuerzo y a la superación personal, a la confianza en los demás y en nosotros mismos, las circustancias se pueden superar y la salvación es posible.
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