viernes, 29 de junio de 2012

POTEMKIN ZINEMA: Haz lo que debas.


Spike Lee es un amante del jazz, y con jazz ha bañado prácticamente toda su filmografía.  Así fue también en “Do the right thing”. Aquí la Natural Spiritual Orchestra,  conducida por su padre Bill Lee, firmó piezas tan preciosas como esta “Malcolm and Martin”.

Nos vemos el domingo…
 -Potemkin Zinema-


Proyección:
 
“Do the right thing” (Haz lo que debas) (Estados Unidos, 1989).  
Domingo 1 de julio, a las 19:00h.  
Librería Gatazka, c/ Ronda, Casco Viejo, Bilbao.


"Malcolm and Martin". 



lunes, 25 de junio de 2012

CINEASTAS INDIGNADOS; Frente Unido del 68.




Claude Lelouch, Jena-Luc Godard, François Truffaut, Louis Malle y Roman Polanski,
en el Festival de Cannes de 1968.



Hace cuarenta años, un festival de carcamales, oficialísimo y mediatizado, intentó mantener su programación contra viento y marea por razones estrictamente comerciales, sin que le importara un rábano que Francia estuviera patas arriba por una revolución. Y sólo la determinación completamente arbitraria e iluminada de un grupúsculo de artistas obligó a los burócratas a cerrar el certamen.

Duerme, desde hace mucho tiempo, en los archivos celosamente guardados de la Cinemateca francesa, una auténtica mina de informaciones y detalles crujientes sobre lo que realmente ocurrió el 18 de mayo de 1968 en el Palacio de los Festivales y demás salas del certamen.

Godard y Truffaut, por Elizabeth Peyton.
Las imágenes burlescas de lo ocurrido ese día en Cannes dieron la vuelta al mundo. François Truffaut tuvo que colgarse del telón para impedir la proyección de 'Peppermint Frappé', que los organizadores intentaban mantener a toda costa. Jean-Luc Godard se lo pasó bomba haciendo la misma payasada y ambos rieron mucho al ver que las primeras imágenes de Saura fueron proyectadas, no sobre la tela blanca, sino sobre sus cuerpos y sobre el telón, antes de que alguien apagara el proyector. Luego voló un puñetazo, propinado por un individuo no identificado, que obligó a Jean-Luc Godard a buscar sus gafas por el suelo durante horas.


Sólo faltó Chaplin 
 
Detrás de ese momento esencia del cine -hoy venerado por miles de cinéfilos del planeta y en el que sólo faltaban Buster Keaton y Charlie Chaplin-, la procesión va por dentro.   "Francia echaba el cierre y, por lo tanto, Cannes también tenía que cerrar. Era lógico". Así arranca François Truffaut su relato de los hechos en uno de los textos conservados en la Cinemateca, y enviado el 15 de julio de 1968 a Gilles Jacob.
"Por primera vez en su historia, esta institución artístico-comercial llamada Festival de Cine fue brutalmente interrumpida por un auténtico ‘grupúsculo' de realizadores que estimaban que, en plena crisis de Francia, no era muy decente que productores, distribuidores, gacetilleros y estrellitas prosiguieran su desfile soleado", añade el autor de los 400 Golpes en otro texto.


Cine en la piel
 
Cuando los primeros fotogramas de Peppermint Frappé se volcaron -precisamente- a frapper sobre los pellejos del grupúsculo, "se vivió el único momento logrado de esa jornada confusa y ridícula", explica Truffaut, contento al ver el contrasentido de un Carlos Saura "peleando para que su filme no fuera proyectado".
La monumental algarabía consiguió efectivamente la clausura acelerada del Festival, decidida por los organizadores pocas horas después -y no antes- de que el "grupúsculo" los dejara en ridículo.

Infinitos son los hilos que llevaron hasta ese momento. Truffaut, que no era para nada un revolucionario y ni siquiera alguien con sensibilidad social sino más bien asocial, actuó simplemente por placer, porque "me gustaba ver a Francia paralizada con el Gobierno totalmente desorientado". En un texto más intimista, el de La Nuit Américaine, hace la confesión complementaria: "Admiro a los estudiantes y apruebo su lucha. No tuve la suerte de ser un estudiante".

Truffaut en el escenario de proyección.

Lo de Godard fue más radical: había pasado semanas rodando en París entre barricadas, policías y universidades cerradas -escenas que incorporaría a los Cinétracts junto a Marker o Resnais-, y llegaba a Cannes con ganas de comerse el mundo y de insultar a quien intentara frenarle.
Tras ellos, entre bastidores, un tercer cineasta, ni joven ni perteneciente a la Nouvelle Vague, fue clave para hacer posible la escena del 18 de mayo: Louis Malle.
El autor de 'Ascenseur pour L'Echafaud' era, ya en 1968, un director de enorme prestigio, miembro del jurado oficial de Cannes. Regresaba de la India asqueado por la pobreza que había visto en un mundo que ya era el de la sociedad de consumo. Nada más arrancar el festival, obró entre sombras para boicotear el jurado: su dimisión arrastró tras de sí a Roman Polanski y Monica Vitti.


Energía vs inercia
 
Frente a la energía de los artistas pro-boicot, la inercia burocrática del festival. En sus actas internas, los organizadores afirman sin complejos que, en el país de los 200.000 obreros en huelga, "el Festival parecía abocado a celebrarse bajo los mejores auspicios". Cuando "de pronto, en ese cielo límpido, negros nubarrones se acumularon y estalló una brusca y violenta tempestad".

Negras tormentas auguran los cielos. Los nubarrones, por supuesto, aparecen citados nominativamente: son Godard, Truffaut y Malle. Gente a quienes la administración de Cannes acusó de haber actuado "con celo y con pasión para cumplir la ‘misión' destructora que se les había asignado".

Más allá de conmemoraciones protocolarias, Cannes tendrá que decir si sigue considerando que lo de Peppermint Frappé en 1968 fue una "misión destructora", o si, más bien, no fueron Godard, Truffaut y Malle quienes precisamente lo salvaron de la deshonra.


Se podria pensar en algo parecido, a junio de 2012?







Fuente: http://www.publico.es/culturas/77092/boicot-a-cannes


sábado, 23 de junio de 2012

MIKROFILM SHORT FESTIVAL


I. Festival Internacional de Cortos Villa de Plentzia.

Para los apasionados del cine negro

El viernes 6 y sábado 7 de julio arranca la primera edición del Mikrofilm Short Festival en el municipio de Plentzia.   Un evento que nace con el propósito 
de exhibir la mejor producción de cortometrajes ‘noir’ a nivel planetario.
 Porque sabemos que el Mikrofilm Short Festival constituye un lugar único en Bizkaia donde ver mikroproducciones que de otra forma no 
llegarían a los apasionados del género negro.

Por qué el 7 de julio Mikro marchó de viaje sin maletas:
 Porque los vecinos de Plentzia y forasteros por igual compartan
 dos noches negras en la plaza de la iglesia.

Porque existimos a base de suerte y un contrato temporal, y por que
cuando se da un crimen todo cambia, y menos el muerto, el resto
seguimos vivos y podemos organizar un festival de cine negro.

Donde:
En la plaza de la Iglesia.
Jurado:

El Jurado de Mikrofilm Short Festival siempre se compondrá de tres personas. La intención es contar con un director profesional, un profesor de cine y un actor/actriz.
Koldo Serra;
realizador
Patxi Urkijo;
profesor en la UPV
Irene Bau;
 actriz


 Recomendación de Mikro: las 33 imprescindibles del cine negro.

(Info extraída de la web del festival)


martes, 19 de junio de 2012

Hollywood; desencadenan un tifón con un grifo y crean diosas con celuloide y titulares de periódico.



Raymond Chandler


“El panel de vidrio opaco de la puerta está atravesado por letras de pintura negra algo descascarada: Philip Marlowe. Investigaciones. (...) La puerta está cerrada con llave, pero a su lado hay otra puerta, con el mismo letrero, que no está cerrada. Pueden pasar... Adentro no hay nadie, sólo yo y un moscardón”.

"Eran aproximadamente las once de una mañana de mediados de octubre sin sol y con una copiosa lluvia en la claridad al pie de las sierras. Llevaba yo mi traje azul pólvora, camisa azul oscura, corbata y un pañuelo desplegado, zapatos gruesos y negros, calcetines negros de lana, con cuadrados azul oscuro. Estaba pulcro, limpio, afeitado y sobrio y me importaba muy poco quién lo supiera. Era en todo el detective privado tal cual debe ser. Iba a pedir cuatro millones de dólares ".  

"¿Cómo puede ser tan dulce un hombre tan duro? -preguntó con curiosidad.
-Si no fuese duro, no estaría vivo. Si no pudiera ser dulce, no merecería estarlo".



El cine negro y Raymond Chandler






sábado, 16 de junio de 2012

BÉLA TARR Y EL MUNDO. Notas sobre Tarr a partir de "Prologue".




Béla Tarr condensa en los apenas 5 minutos de Prologue (2004) su visión del cine, de la vida y de Europa. Este corto forma parte de Visions of Europe (2004), collage en el que 25 directores, uno por cada país de la UE, descargaron su imagen del presente y futuro del continente, una extraña amalgama de la que sobresale la pequeña obra de Tarr.  

Prologue consta de un único corte. Comienza in medias res, sin más contexto previo que lo que podamos saber del director, con la música entrando progresivamente a la par que la imagen. Ésta es, sencillamente, una desorganizada cola de gente de la que no vemos el final. La cámara de Tarr la recorre con uno de sus obsesivos travellings, constante y atento, y vamos viendo a un montón de personas calladas y quietas en una acera esperando no sabemos para qué. A mitad del corto, la cámara llega al principio de la cola y lo descubrimos (…)  la imagen se corta de golpe (la música sigue) y aparecen los créditos, que dan una clave interpretativa fundamental, como veremos más adelante. El hecho de que haya sido rodado en Europa del Este podría entenderse como una extensión geográfica de la afirmación que hace Žižek sobre los Balcanes.  Para él son «el mito de Europa», su subconsciente, la trastienda sobre la que la parte “civilizada” del continente proyecta sus miedos, perversiones y deseos oscuros… pero centrémonos, ese es otro tema que daría para otro artículo.

¿Qué significa el travelling para Tarr? ¿Por qué usa tanto este recurso en sus películas, llegando a darle todo el protagonismo en la escueta Prologue, tanto por su movimiento como por su detención? Sus travellings presencian un mundo tremendamente orgánico, a veces casi tanto como el de Tarkovski, que hacen llegar al espectador conservando íntegras sus cualidades. Se pasean sin obstáculos por esa realidad, mostrando con calma cada detalle. Al registrar esa naturaleza para darla a conocer, la propia cámara no es más que observadora de una realidad en la que no puede intervenir, como si estuviera rodando desde una dimensión intermedia entre la que produce la imagen real y la que sale por la pantalla final. Aunque sus travellings tengan total libertad de movimientos, mostrar es todo lo que pueden hacer, como si estuvieran grabando una obra de teatro de otro autor sobre la que no pueden opinar; quizá sí matizarla con su interpretación, pero nunca modificarla por su cuenta. 



Al movimiento de la cámara de Tarr se le permite ver y destacar lo que quiera, pero sólo como testigo. Así, nada puede hacer con la inamovible cola de Prologue. Sobre ella, sin la peculiar mezcla de sonido (efectos y doblaje) característica del director, un piano repite una pequeña melodía. Precisamente en la música recae gran parte de la responsabilidad de la sensibilidad transmitida. Más que un enviado de nuestro mundo que vuelve y nos enseña las fotos de lo que ha visto en el infierno, como la cámara, parece una emanación del subsuelo del mundo mostrado. Y, por lo tanto, nos revela su esencia de forma más pura que la imagen.
 (…) 
Tarr se limita a constatar, desde la tranquila desesperación de quien ya lo da todo por perdido, que está pasando lo que tiene que pasar y lo único que puede pasar. ¡No hay por qué llorar por el hundimiento de la humanidad, el mundo es así y punto! A veces se considera que su cine es nihilista, pero nada más lejos de la realidad. Nihilista es Andrzej Zulawski, en cuyas películas sólo el caos existe y cualquier cosa puede suceder, nada tiene sentido ni camino ni finalidad. Es verdad que ambos directores comparten la simpatía por el diablo y le señalan como culpable (Zulawski con regocijo demente, Tarr con resignación), pero son dos satanes diferentes. Tarr tiene una visión del mundo en la que todo encaja como un mecanismo de relojería. Encaja para mal y, desde luego, no tiene por qué tener un sentido; o, más bien, no podemos comprenderlo si lo tiene. 

Su determinismo toma distintas formas: la burocracia en sus primeras películas; las pasiones humanas, mecánicas en la práctica por su previsible impulso de destrucción y autodestrucción; o, en última instancia en sus momentos más osados y reveladores, una especie de tragedia cósmica (a veces literalmente astronómica)  que parece escenificar su último acto en los compartimentos estancos que son sus obras. En Prologue, por su brevedad y simplicidad extrema, no hay pistas de suficiente peso sobre quién o qué mueve los hilos. Quizá sea la economía caníbal, cuya imparable inercia destructiva termina llevando a la pobreza a tantos. O, más allá de esta apariencia, tal vez sea la misma naturaleza del ser humano creador y actor de esos sistemas económicos, una esencia que, para Tarr, es una condena de la que no se puede huir y que no tiene otro final que el sufrimiento y la disolución como individuo.
(...) 
En esa cola se apilan decenas, cientos, quizá miles de cuerpos. Por lo que sabemos, podría incluso estar compuesta por un número infinito de personas. Sin embargo, todos los seres humanos por los que pasa la cámara tienen un rostro claro y marcado, todos tienen una personalidad propia.  


Prologue consigue, con unos recursos mínimos, algo tan difícil como realizar retratos individuales de los atomizados componentes de una muchedumbre, enseñando que toda masa no es sino un agregado de sujetos… especialmente en Europa. Los créditos finales apoyan esta interpretación, puesto que enumeran, y en igualdad de condiciones, los nombres de todos los extras que forman la parte de la cola que se nos muestra.
(...) Si el mundo no tiene salvación, si nada vale la pena y nada podemos hacer para cambiarlo, ¿qué sentido tiene seguir viviendo? Pero, entonces, ¿por qué Tarr se molesta en hacer películas (su anunciada retirada tras El caballo de Turín sería la conclusión lógica y honesta de su idiosincrasia)? Si hay una respuesta a esto en su filmografía, está en Prologue. La mujer que reparte comida y bebida a los desheredados les entrega también una sonrisa. Y es una sonrisa sincera, quizá el único destello de auténtica humanidad y vida que se ha colado en el cine de Béla Tarr. Ese gesto cálido y confortador es la prueba de que, a pesar de todo, en el camino puede haber algo que haga que merezca la pena recorrerlo. El nombre de esa mujer es el único que aparece de forma independiente en los créditos finales de Prologue.

Prologue (2004)





"Visions of Europe"


El objetivo de este proyecto, iniciado en 2004,  era que los veinticinco Estados que entonces integraban la Unión Europea quedaran representados en un puzzle compuesto por las obras de realizadores elegidos de cada país.  Todos con el mismo presupuesto y la misma duración (cinco minutos) para mostrar, a través de la particular mirada de cada cineasta, la pluralidad nacional y social de Europa, relacionada con situaciones del presente o del futuro inmediato.
Los trabajos que conforman "Visions of Europe" son estos:

 Fatih Akin    "Die alten bösen Lieder"
Barbara Albert    "Mars"
Sharunas Bartas     "Children Lose Nothing"
Andy Bausch   "The Language School"
Christoffer Boe     "Europe Does Not Exist"
Francesca Comencini   "Anna Lives in Marghera"
Stijn Coninx    "Self Portrait"
Tony Gatlif  "Paris by Night"
Sasa Gedeon    "Unisono"
Christos Georgiou        "My Life on Tape"
Constantine Giannaris "Room for All"
Theo van Gogh       "Euroquiz"
Peter Greenaway     "European Showerbath"
Miguel Hermoso     "Our Kids"
Arvo Iho      "Euroflot"
Aki Kaurismäki     "Bico"
Damjan Kozole     "Europa"
Laila Pakalnina     "It'll Be Fine"
Kenneth Scicluna      "The Isle"
Martin Sulík     "The Miracle"
Malgorzata Szumowska     "Crossroad"
Béla Tarr      "Prologue" 
(Ágnes Hranitzky, co-director)
Jan Troell     "The Yellow Tag"
Teresa Villaverde     "Cold Wa(te)r"
Aisling Walsh     "Invisible State"


jueves, 14 de junio de 2012

Cineclub FAS: Proyección de "Metrópolis" con música en directo

Sesión especial del Cineclub FAS con la última versión del film restaurada y con metraje recuperado, que se exhibirá con música en directo acompañando la proyección.  Martes 19 de junio en el Salón El Carmen (Plaza Indautxu, Bilbao) a las 19;45.

 

Metrópolis (1927), primera película considerada por la UNESCO "Memoria del Mundo"

"Es imposible sintetizar en pocas líneas todas las cosas que hacen de “Metrópolis” una de las películas más fascinantes e influyentes de la historia del cine, por lo que remitimos a los socios a la conferencia que sobre la película tendrá lugar después de su visionado y al posterior coloquio sobre la misma. De manera sintética diremos que “Metrópolis” compendia un fondo con gran sustrato filosófico con el despliegue más rico y desbordante de imaginería visual que se haya visto en el cine: cada plano del film podría convertirse en un icono de toda la historia del séptimo arte: el diseño del robot y de la arquitectura de la ciudad, la lucha contra el reloj, las masas alienadas,... Es probable que, de no haber existido Metrópolis, ni Tiempos modernos, ni Ciudadano Kane, ni la Guerra de las Galaxias, ni Blade Runner, ni Matrix... habrían sido las mismas".

19/06/2012 · METRÓPOLIS · Alemania ∙ 1927 ∙ 143 min ∙ Dir Fritz Lang ∙ G Thea von Harbou, basada en su novela homónima y Fritz Lang (no acreditado) ∙ Fot Karl Freund, Walter Ruttmann y Gunther Rittau ∙ Prd Erich Pommer ∙ Int Brigitte Helm ∙ Gustav Fröhlich ∙ Alfred Abel ∙ Rudolf Klein-Rögge 

martes, 12 de junio de 2012

Palmarés de CAOSTICA 10, edición 2012

El Jurado de Caostica 10, Festival de Cortos y VideoClips, compuesto por Bárbara Goenaga, Borja Cobeaga, Kepa Sojo, Maribel Salas y Sam Ortí, decidió premiar a "Lagun mina", de Jose Mari Goenaga (videozinema), "Dirty friday", de Adrían Miguel Delgado y Tenesor Cruz Niesvaara (animación), "Let it go", de Miguel Torres (videoclip), "Decapoda shock", de Javier Chillon (premio bizarro) y "Zombi", de David Moreno (premio Bidesari), además de menciones especiales a trabajos notables.



Inicio de "Lagun mina" de J.M. Goenaga.